Algunas conclusiones de esta aventura
Miguel Julián
por Miguel Julián
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Music Set Us Free

Después de que el móvil se me volviera loco en el aeropuerto y perdiera lo que llevaba escribiendo media hora (habrá que buscar alternativas para escribir ahí y no perder el trabajo hecho si algo se va al garete) me siento delante de mi ordenador en Zaragoza para cerrar esta pequeña etapa en este blog. Un blog que hice simplemente para motivarme a mí mismo, pero que ha encontrado una utilidad un poco mayor durante este viaje.

A lo largo de este viaje que ya parece lejano me he ido quedando con un montón de curiosidades, con un montón momentos, con un montón de lugares,… pero al final, aparte de recuerdos (y algún que otro souvenir) lo que quedan son las personas. Las personas que han ido marcando y ayudando en este viaje. Personas que realmente han marcado esos momentos y que los han hecho posibles.

Sé que hay un montón de personas que leen esto desde el silencio, detrás de sus pantallas. Pero también sé que otras muchas me han mandado emails de ánimos durante mi viaje, o WhatsApps, Tweets o lo que sea. Todos se agradecen, pero algunos me han resultado especialmente emocionantes-interesantes-diferentes-cambiaChip, ahí está, por ejemplo, el Sr. R con sus emails (a veces demasiados imperativos).

Pero además de la gente que me ha seguido en la distancia la que realmente ha influido en mi día a día han sido las diferentes personajillas que me he ido encontrado a lo largo de este recorrido. De cada hostal, sin excepción me he llevado historias, consejos, anécdotas y otras formas de entender los viajes y la vida en general. Perspectivas que desmontan algunas de mis creencias, otras que las empujaban hacia delante. Está claro que hay que aprender y ver lo que quieres y lo que no quieres de cada aspecto.

Desde la habitación de Oxford hasta los últimos compañeros de Londres todo el mundo ha aportado (sabiéndolo en mayor o en menor medida). Por ahí anda un mexicano y su bici, el compañero de ascensión al Arthur’s Seat, la barcelonesa danzarina, el francés de Oxford, y los franceses de Londres, la pléyade de australianos en su misión secreta de conquistar Europa, por Escocia canadienses y chinos. El acento y las risas con la gente “de los States” por Irlanda. El hondureño que me empujó a ver el partido de la selección, las amigas alemanas del Loch Ness que enamoraban con su cadencia y cercanía. Psicólogas, magos, ingenieros, abogados, publicistas, bailarinas, azafatas, músicos, vendedores ambulantes, estudiantes, paramédicos, profesores, … gente que sabiéndolo o no, ha marcado algunas muescas en mi personalidad.

Mención aparte merecen mis Señores S, B y A. De la Sra. B ya dije mucho en el post de despedida. La estancia con ella y su familia fue una experiencia increíble, tanto en el conocimiento de la forma de pensar British-Scottish hasta una forma diferente de concebir la familia. El Sr. S me ha maravillado con sus paseos, con sus descubrimientos. Aunque somos personas muy distintas (al menos en apariencia) cada ratito que estoy con él me doy cuenta de que en el fondo no somos tan diferentes. Mirar a través de un cristal tan distorsionado presenta una realidad que apenas si eres capaz de apreciar pero que está ahí, una forma diferente de vivir tus pasiones, de tomar tus decisiones, de vivir. Frases míticas que me harán pensar mucho más de lo que piensa… Gracias.

Y por último el Sr. A. Sin tenerlo previsto cuando empecé el viaje, la realidad es que tanto su casa como él mismo ha sido un eje importante del mismo. En un principio tenía mucho recelo porque tal vez pensaba que “no iba en el espíritu de mi aventura”, pero pronto quité esa idea de mi cabeza, donde justo pasar tiempo con él era parte de “ese espíritu”. Pensar que algo “no iba con mi filosofía de viaje” iba en contra de dicha “filosofía”, y en este caso se ha demostrado. Un hogar en mitad de England, una aventura apasionada y cansada alrededor de Irlanda, y un amigo con el que he tenido antibajos, pero en el que siempre he creído como tal y he podido compartir muchos pensamientos y conversaciones interesantes.

Puedan leer esto o no, lo lean o no, gracias a todos los que me habéis dado un poquito de vosotros para esta aventura. Ha sido un viaje exigente en muchos aspectos, vivencial en otros, pero si algo siento que tengo que hacer al terminar (además de subir fotos) es daros a todos las gracias. GRACIAS.

It’s been a long-long way to Tipperary.